miércoles, 29 de junio de 2011

Fábula de la Rana y el Escorpión.

LA RANA Y EL ESCORPION

Un escorpión, que deseaba atravesar el río, le dijo a una rana:
-Llévame a tu espalda
-¿Que te lleve a mi espalda? -contestó la rana- Ni pensarlo! Te conozco! Si te llevo a mi espalda, me picarás y me matarás!
-No seas estúpida- le dijo entonces el escorpión- No ves que si te pico te hundirás en el agua y que yo, como no se nadar, también me ahogaré?

Los dos animales siguieron discutiendo hasta que la rana fue persuadida. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró y empezaron la travesía.Llegados al medio del gran río, allí donde se crean los remolinos, de repente el escorpión picó a la rana.Ésta sintió que el veneno mortal se extendía por su cuerpo y, mientras se ahogaba, y con ella el escorpión, le gritó:
-Ves! te lo había dicho! Pero qué has hecho?
-No puedo evitarlo- contestó el escorpión antes de desaparecer en las aguas- Es mi naturaleza.

Así son las cosas, y así no son las cosas...(Neruda).

Así son las cosas, y así no son las cosas...(Neruda).



FRENTE AL MAR (Alfonsina Storni)

Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
"Piedad, piedad para el que más ofenda".

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,
¡Aire de mar!... ¡Oh tempestad, oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y equivoca
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.

miércoles, 22 de junio de 2011

Soneto

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.


Francisco Luis Bernárdez 
 

martes, 21 de junio de 2011

¡Hundirse en la noche! Así como a veces se sumerge la cabeza en el pecho para reflexionar, sumergirse por completo en la noche. Alrededor duermen, los hombres. Un pequeño espectáculo, un autoengaño inocente, es el de dormir en casas, en camas sólidas, bajo techo seguro, estirados o encogidos, sobre colchones, entre sábanas, bajo mantas; en realidad se han encontrado reunidos como antes una vez y como después en una comarca desierta: Un campamento al raso, una inabarcable cantidad de personas, un ejército, un pueblo bajo un cielo frío, sobre una tierra fría, arrojados al suelo allí donde antes se estuvo de pie, con la frente contra el brazo, y la cara contra el suelo, respirandoo pausadamente. Y tú velas, eres uno de los vigías, hallas al prójimo agitando el leño encendido que cogiste del montón de astillas, junto a ti. ¿Por qué velas? Alguien tiene que velar, se ha dicho. Alguien tiene que estar ahí.

El amor y la locura

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.
Cuando El Aburrimiento había bostezado por tercera vez, La Locura como siempre tan loca, les propuso:
¿Vamos a jugar al escondite?

La Intriga levantó la ceja intrigada y La Curiosidad sin poder contenerse
preguntó: ¿Al escondite? ¿Y cómo es eso?

Es un juego, explicó La Locura, En que yo me tapo la cara
y comienzo a contar, desde uno a un millón mientras ustedes se esconden y cuando
yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi
lugar para continuar el juego.

El entusiasmo bailó secundado por La Euforia. La Alegría dio tantos saltos que
terminó por convencer a La Duda, e incluso a La Apatía, a la que nunca le
interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, La Verdad prefirió no
esconderse. ¿Para qué? si al final siempre la hallan. La Soberbia opinó que
era un juego muy tonto (En el fondo lo que le molestaba era que la idea no
hubiese sido de ella) y La Cobardía prefirió no arriesgarse...

Uno, Dos, Tres...; comenzó a contar La Locura. La primera en esconderse fue La
Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe
subió al cielo y La Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo que con su
propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía
maravilloso para cada uno de sus amigos, que si ¿un lago cristalino?: Ideal para
La Belleza. Que si ¿la hendija de un árbol?: Perfecto para La Timidez.
Que si ¿el vuelo de una mariposa?: Lo mejor para La Voluptuosidad. Que si
¿una ráfaga de viento?: Magnífica para La Libertad. Así terminó por ocultarse
en un rayito de sol.

El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio,
ventilado, cómodo... pero sólo para él.

La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (Mentira, en realidad se
escondió detrás del arco iris) y La Pasión y El Deseo en el Centro de los
Volcanes.

El Olvido... se me olvidó donde se escondió... pero eso no es importante.
Cuando La Locura contaba, El Amor aún no había encontrado sitio para
esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó un rosal y
enternecido decidió esconderse entre sus flores.

Un millón; contó La Locura y comenzó a buscar. La primera en
salir fue La Pereza sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a La Fe
discutiendo con Dios sobre Teología, y La Pasión y El Deseo los sintió en el
vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a La Envidia y claro, así pudo
deducir dónde estaba El Triunfo. El Egoísmo no tuvo ni que buscarlo; Él solito
salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De
tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a La Belleza y con La
Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin
decidir aún de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos, El Talento entre la hierba fresca, a La Angustia
en una oscura cueva, a La Mentira detrás del arco iris... (mentira, si ella
estaba en el fondo del océano) y hasta El Olvido... que ya se le había olvidado
que estaba jugando a las escondidas, pero sólo el amor no aparecía por ningún
sitio.

La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la
cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las
rosas... y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un
doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido los ojos del Amor: La
Locura no sabía qué hacer para disculparse, lloró, imploró, pidió perdón y hasta
prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la
tierra...

El Amor es ciego y La Locura siempre lo acompaña.

domingo, 19 de junio de 2011

Hay dos maneras de difundir la luz... ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja.
 
Lin Yutang (1895-1976) Escritor y filólogo chino.
Pero cuando amanece
      en la playa larga y solitaria,
      cuando el sol comienza a acariciar
      las dunas y las olas,
      cuando las gaviotas y los peces
      saludan jubilosos el despertar de la mañana,
      entonces el mar, mi mar,
      me habla de emociones contenidas
      mientras mis pasos presurosos
      interrumpen el cristal claro de las aguas
      en las orillas de la playa.
 
      Entonces me hago de sueños
      y dejo acunar los sentimientos dormidos
      en cada paso, en cada huella
      de aguas y de arenas. Entonces
      mi canto es un canto de peces y gaviotas,
      de barcos que faenan a lo lejos,
      de bancos de sardinas o jureles
      que buscan su amor desesperado.
 
      Y mis pasos, que el agua borra
      pero que guarda la arena dorada,
      son versos de esperanza
      que voy lanzando a los vientos,
      al agua, a las olas, a las gaviotas...
      a todo lo que añoro y lo que amo
Things to Do : Saturday

     Me acaricias
      con tu cuerpo revoltoso
      cubriéndome de algas
      o de pececillos despistados
      que resbalan entre mis dedos
      como tu espuma blanca,
      como el canto melifluo y sincopado
      de tus risas y de tus quejas.
 
      Me sumerjo en ti
      y me mandas tu mensaje
      de caracolas lejanas,
      o me golpeas duramente con tus olas
      zarandeando mis silencios
      que quieren esconderse
      del otro lado del inicio del levante.
 
      A veces me arrastras,
      me llamas desde tus corrientes
      escondidas y falaces
      susurrándome con tus resacas
      promesas de sirenas y jardines
      mar adentro...
      Y a veces estoy a punto de creerte.
 
Es, tal vez un silbido
haciendo reír al viento,
jugando en la vida;
jugando en el tiempo.
Es la voz fresca,
que alegraba mis momentos
y el oído atento
que absorbía mis silencios.
Entre los dos hicimos
de una tristeza un sueño,
y nos reímos juntos
de un sentimiento sin dueño.
Supimos cambiar
el color de la vida;
tras una mesa de café
la noche llegó a ser día.
Y asi paso el tiempo
haciendo reír al viento
descubriendo la vida;
caminando en el tiempo
hasta que llegó a nosotros,
como llega el momento
de buscar otros rumbos
de cambiar nuestros sueños.
Y ahora, entre las sombras
de aquellos recuerdos
duerme nuestro sueño eterno,
mi amiga sincera

Lo verdaderamente importante

El bote de mayonesa

Un profesor de Filosofía se presenta ante sus alumnos con un bote de mayonesa grande y vacío y, sin decir nada, comienza a llenarlo con pelotas de golf. Después pregunta a sus alumnos si está lleno.

Los jóvenes están de acuerdo y asienten.

El profesor coge una caja llena de canicas y la vierte dentro del bote de mayonesa. Las canicas llenan los espacios vacíos entre las pelotas de golf.

El profesor vuelve a preguntar a los estudiantes si el bote está lleno y ellos asienten de nuevo.

Después, el profesor coge una caja de arena y la vuelca dentro del bote, por supuesto, la arena llena todos los espacios vacíos, y el profesor pregunta otra vez si el bote está lleno.

En esta ocasión, la respuesta es unánime.

Rápidamente, el profesor añade dos tazas de café al contenido del bote y, efectivamente, se llenan todos los espacios entre la arena.

Los estudiantes ríen en esta ocasión. Cuando las sonrisas se apagan, el profesor dice:

“Quiero que se fijen en este bote, que representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes, como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, cosas que te apasionan. Son cosas que aunque todas las demás se perdieran y sólo quedasen éstas, nuestras vidas estarían llenas. Las canicas son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche... La arena es todo lo demás, las cosas pequeñas. Si primero ponemos la arena en el bote, no habrá espacio para las canicas ni para las pelotas de golf. Lo mismo pasa con la vida. Si utilizamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca quedará espacio para las cosas realmente importantes. Para las cosas que son cruciales para nuestra felicidad. Juega con tus hijos, date tiempo para ir al médico, ve con tu pareja a cenar, participa en tu deporte o afición favorita. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa, reparar la llave del agua... Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan. Establece tus prioridades, el resto es sólo arena”.

Uno de los estudiantes levanta la mano y pregunta qué representa el café.

El profesor, sonriendo, le contesta: “Qué bien que me hagas esta pregunta. Sólo es para demostrar que no importa lo ocupada que pueda estar nuestra vida, siempre hay sitio para tomar un par de tazas de café con un amigo”.